domingo, 10 de enero de 2010

Maybe... some other time.

Viento. Mucho viento. La tempestad se precipita sobre mi sin pausa en una noche tranquila e invernal. En mi cabeza un unico pensamiento. Tiene que ver con mi mas querida demencia; inspirada por esa mirada tuya demoledora. Es asi, para que negarlo?

La posibilidad de pasar otras 24 horas lejos de tu radar no me agrada. Cada hora que pasa, pierdo la fe en mi espiritu y mi virtud se duele de esta agonia trascendental. Tu estaras tranquila, sincronizada con el vaiven de los copos de nieve a traves de tu ventana; suavizando el tono de tu voz con el calor de tu copa, saboreando el aroma del fuego y en una paz interior que envidio tanto...

Mi fuerza de voluntad renquea alrededor de mi impotencia. Se lo improbable que somos y se que me obsequias de mas tragedias que razonamientos logicos. Pero tienen algo tus tragedias que me elevan y me sostienen en el aire, flanqueada por tormentas de esquizofrenia y crisis de personalidad. Bailo entre el oasis de la divinidad eterna y la asuncion de mi propio ocaso.

Esta situacion tan precaria puede parecer irracional, incluso rozando el suicidio emocional, pero en estas derrotas me encuentro. He fracasado en mi fe religiosa y ahora solo creo en mi misma. Me dedico a explorar los recovecos de mi espiritu, conocerme sin fallos, sin imprevistos.

Y despreciando al amor como lo hago, como podre conocerme a traves de aomrios? Por todos es sabido que el amor nos incentiva, nos da la valentia que nunca nos dara la comodidad. El problema radica en el amor por el amor. Esa avaricia pura. Obsesion insana. Solo puede llevarnos por un sendero de torturas y desaveniencias.

Libre y valiente sera aquel que enfoque esta sensacion universal hacia su interior para alzarse sobre las cabezas de sus enemigos, iluminado por ese nuevo amanecer y vislumbrando la otra orilla de este rio que es la vida. Un rio lleno de piranyas hambrientas, perfidas y malvadas. Pero estas solo anuncian los torbellinos que acosan la tranquilidad de los peces, que por miedo a salir a la superficie, jamas conoceran mas alla de las aguas serenas de sus hogares. Yo observo apenada la escena, no obstante ya soy tiburon y no tengo tiempo para compadecerme. Lo quiero todo aunque me destruya, y cuanto antes, mejor.

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